jueves, 19 de noviembre de 2009

FIN DE SEMANA SENDERISTA

SENDERISMO EN PURAS DE VILLAFRANCA
El pasado sábado 14 de noviembre se celebró la ruta de senderismo por el hayedo de “Puras de Villafranca”, muy cerca de Belorado, esta vez organizada por la Asociación Cultural “El Galán Horrense” de La Horra, en colaboración con la Diputación, cuyo guía, Satur, es ya muy conocido entre nosotros y uno más del grupo.


Destacables son sus antiguas minas de manganeso, ahora abandonada su explotación comercial, a las que intentan dar un uso turístico. Aprovechando que un grupo visitaba una de ellas, el guía nos permitió acercarnos y escuchar la explicación. Pasar al interior no se pudo, ya que la visita tiene que ser prefijada, dura tres horas, y exige la contratación de un seguro por sus riesgos.

La comida se hizo en un restaurante de Belorado, y tras un rato para el café y visitas a las tiendas de pieles, hacia las seis se inició el regreso con el ánimo de realizar una nueva ruta cuanto antes, seguramente ya en primavera.















Texto y fotos: Consuelo ROYUELA RICO

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SENDERISMO POR LA RUTA DE LAS ERMITAS DE SOTILLO


Y al día siguiente, domingo, tuvo lugar la ruta por las ermitas de Sotillo, organizada por el C.I.T. (Centro de Iniciativas Turísticas) “Ruta del Vino – Afluente Rural”.

El grupo era de treinta personas de los pueblos de la comarca, y también estaban agotadas sus plazas desde hace semanas. Incluso hubo algunos valientes senderistas que hicieron doblete, y participaron en las dos rutas, la del sábado y la del domingo.

Nos reunimos a las 8,30 en los alrededores de la iglesia parroquial Santa Águeda, y desde allí bajo la dirección de Nacho (el guía), recorrimos las seis ermitas que ya todos conocéis, y en este orden: Santa Ana, San Isidro, Santa Lucía, la que hizo Amancio y que podríamos llamar del “Buen Pastor” (y no de “San Amancio” como pone en los rótulos), la Virgen de los Prados, la abandonada de San Sebastián, y la de San Jorge. Entramos en su interior y apreciamos sus esculturas, sus pequeños retablos, y las excelentes vistas que se divisan desde la mayor parte de ellas. También sorprendió el lavadero de la “Fuente Bajera”, tan alejado del pueblo, donde iban nuestras madres y abuelas a lavar la ropa, y una vez tendida y seca, regresaban con el balde de latón en la cabeza.

El tiempo fue agradable, estuvo nublado, pero no llovió ni una gota. Algunos comentaban el frío que había hecho la semana anterior en la ruta de La Aguilera. El bocata lo tomamos bajo los pinos de Santa Lucía, en un ambiente de camaradería, en el que además se compartieron algunas pastas y tragos de vinos locales. El paisaje no era el mismo de la ruta de agosto, cuando resalta el verde de los viñedos y el amarillo de los rastrojos; ahora las viñas han perdido sus hojas y los rastrojos ya han sido arados, y ambos colores se confunden y se mezclan. Sólo el término de Otero conserva un par de viñas con las hojas de colores otoñales.

Al finalizar la ruta se realizó la visita prefijada a las bodegas Ismael Arroyo, que amablemente nos enseñaron, y que impresionó y satisfizo enormemente a las personas que no la conocían. Agradecemos al C.I.T. este tipo de iniciativas, que promueven la comarca y el conocimiento entre sus habitantes.
















Texto y fotos: Efrén ARROYO ESGUEVA


A pesar de que se aplazó la fecha (inicialmente se anunció para el 30 de octubre), y a pesar de que los pronósticos preveían un día lluvioso, el autobús estaba completo de senderistas de Roa, La Horra y Sotillo, y varias semanas antes ya no quedaban plazas.

Nos hizo un día estupendo y la ruta fue muy fácil y muy bonita. El recorrido fue espectacular, pues el camino transcurre por medio del hayedo, con sus troncos característicos, sus hojas ocres y naranjas, y muchas más ya secas en el suelo, símbolo de un otoño ya mediado. Es verdad que nos faltó un poquito de color en los árboles pues las hayas ya casi no tenían hojas.
También había bastantes enebros (que no sabinas) con sus bayas azules y hasta vimos un acebo con sus frutos rojos. El paisaje fue espectacular: primero subimos un repecho no muy pronunciado y cuando llegamos a la cima vimos el pico Mencilla, y la Sierra de la Demanda al fondo. Se nota que la experiencia se va acumulando, y aunque dudábamos, en cuatro horas estaba realizada.

Después de la ruta, se visitó el pueblo. Puras de Villafranca, muy pequeño, castellano, y con muy pocos habitantes. La carretera acaba en el pueblo y el conductor se las deseó para dar la vuelta al autobús.

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